6 preguntas · Unos 2 minutos
Esta breve autoevaluación explora cómo encaja tu uso de internet en el resto de tu vida. Mide tres patrones —obsesión, descuido y pérdida de control— mediante un cuestionario validado de seis preguntas. Dura unos dos minutos y el resultado es educativo, no un diagnóstico.
Estar conectado es una parte normal de la vida cotidiana. La mayoría de las personas utiliza internet para trabajar, estudiar, socializar y entretenerse, y eso está perfectamente bien. El uso problemático de internet (PIU) no consiste en pasar mucho tiempo conectado. Consiste en lo que ese uso te cuesta.
Los investigadores describen el PIU como un patrón en el que el uso de internet empieza a interferir en áreas importantes de la vida: el sueño, el rendimiento escolar o laboral, las relaciones cara a cara o la regulación emocional. A menudo se desarrolla gradualmente y puede pasar desapercibido hasta que su impacto es significativo.
Obsesión: Piensas en internet incluso cuando estás desconectado. Estar sin conexión te provoca ansiedad, irritación o inquietud.
Descuido: Renuncias al sueño, las comidas o el tiempo con las personas que te importan porque estás conectado. Los demás lo notan antes que tú.
Pérdida de control: Quieres reducir el uso o dejarlo, pero no puedes. Ocultas cuánto tiempo pasas conectado, incluso a ti mismo.
Los estudios realizados en Europa muestran de forma consistente que entre el 10% y el 18% de los adolescentes presenta señales de uso problemático de internet. Un estudio con más de 40.000 adolescentes encontró una prevalencia del 16,3%, lo que lo sitúa entre los comportamientos de riesgo más frecuentes en esta franja de edad.
Las consecuencias son reales: menor rendimiento académico, autoestima reducida, alteraciones del sueño, aislamiento social y más síntomas de ansiedad y depresión. Los videojuegos y los juegos de azar online conllevan riesgos adicionales y la Organización Mundial de la Salud los reconoce como problemas clínicos diferenciados.
La buena noticia: tomar conciencia es el primer paso. Conocer tus propios patrones ya te da la capacidad de cambiarlos.
A continuación leerás afirmaciones sobre tu uso de internet. Indica en una escala del 1 al 5 hasta qué punto te describen estas afirmaciones.
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